Bangkok: poliédrica ciudad de antítesis
Texto y fotos: Juan Girón Roger.
La capital tailandesa es un lugar donde los templos centenarios conviven con rascacielos de cristal, donde los rituales budistas se desarrollan a pocos metros de autopistas elevadas y centros comerciales futuristas. Entre sus muchos contrastes destaca la coexistencia del esplendor del Gran Palacio Real y los templos sagrados con la silueta abandonada del célebre "edificio fantasma", símbolo de los efectos causados por la crisis financiera asiática de 1997.
El visitante que llega por primera vez a Bangkok suele comenzar su recorrido en la isla histórica de Rattanakosin, donde se concentra buena parte del patrimonio monumental de la ciudad. Allí está el Gran Palacio, construido a finales del siglo XVIII y durante décadas residencia oficial de los reyes de Siam. El complejo, formado por numerosos patios, pabellones y edificios decorados con mosaicos dorados y tejados multicolores, constituye una de las mayores expresiones de la arquitectura tradicional tailandesa.
En el interior del recinto se encuentra el templo Wat Phra Kaew, que alberga el venerado Buda de Esmeralda, considerado el símbolo religioso más importante del país. La combinación de oro, cerámica policromada y figuras mitológicas convierte el conjunto en una
exhibición de riqueza artística sin parangón en el sudeste asiático.
Más allá del Gran Palacio, Bangkok cuenta con cientos de templos budistas. Entre los más conocidos destacan Wat Pho, famoso por su enorme Buda Reclinado, y Wat Arun, el Templo del Amanecer, cuya torre principal se eleva junto al río Chao Phraya.
Entre los templos más singulares de Bangkok destaca el Loha Prasat, conocido como el “Templo de Acero” o “Castillo de Metal”. Construido por orden del rey Rama III en el siglo XIX, este extraordinario edificio se alza 36 metros sobre el casco histórico de la ciudad y está coronado por 37 agujas metálicas, símbolo de las 37 virtudes que conducen a la iluminación en el budismo. Considerado el último edificio de este tipo existente en el mundo, su silueta geométrica y plateada contrasta con los tradicionales templos dorados de la capital tailandesa, convirtiéndolo en una de las construcciones religiosas más originales del país.
Y de los espiritual a lo fantasmal: a poca distancia del río Chao Phraya se levanta una de las imágenes más sorprendentes de la capital tailandesa. Se trata de la Sathorn Unique Tower, popularmente conocida como el "Ghost Tower" o edificio fantasma. Concebida en los años noventa como un lujoso complejo residencial de casi cincuenta plantas, las obras fueron interrumpidas cuando estalló la crisis financiera asiática de 1997. El rascacielos estaba cerca de completarse, pero nunca llegó a inaugurarse. Desde entonces, la enorme estructura de hormigón permanece vacía. La rodean modernos edificios de oficinas, hoteles y el templo chino Wat Yannawa, conocido como el “Templo Barco” -con su estructura principal en forma de un gran junco chino (barco tradicional chino)-, una característica que lo distingue de los demás templos de la ciudad.
La torre abandonada del edificio fantasma se ha convertido en uno de los símbolos más visibles de los excesos inmobiliarios de aquella época. Durante años la edificación atrajo a aventureros, fotógrafos y exploradores urbanos que ascendían sus oscuras escaleras para contemplar algunas de las mejores vistas de la ciudad: aún hoy algún guía ofrece la visita al edificio abandonado.
Bangkok es mucho más que una gran capital asiática. Es una ciudad construida sobre capas de historia, culturas e intereses diversos. La disparidad entre lo sagrado y lo profano en perfecta cohabitación hace de Bangkok una de las ciudades más fascinantes y complejas del mundo.













Comentarios
Publicar un comentario