Madrid: de los escombros, a los rascacielos.

Por Juan Girón Roger.
“Madrid en construcción: 1940-1985” es una apasionante muestra fotográfica que se puede visitar en el complejo cultural El Águila de la Comunidad de Madrid. Las instantáneas de fotógrafos como Juan Pando Barrero, Otto Wunderlich o Martín Santos Yubero, entre otros, nos recuerdan el largo proceso en que, a partir del fin de la guerra civil, la capital de España se convirtió en la urbe que es hoy día. No fue un punto de partida fácil. Ni mucho menos.
Al panorama que quedó tras la contienda algunos lo llamaron “urbicidio”. Así, entre 1940 y 1985, se procede a la reconstrucción del centro histórico y los barrios próximos al que fuera frente de guerra: desescombro, reconstrucción, reactivación de las obras del viaducto de la calle Segovia que se habían paralizado en 1936. Moncloa vio levantar el Ministerio del Aire, de estilo neo-herreriano, en el solar de las ruinas de la Cárcel Modelo.
Los pactos con EEUU de 1953 y la conmemoración de los 25 años de paz (1964) supusieron una innegable apertura y el despegue de la España del desarrollismo. Madrid no fue ajeno a ello. Leganés, Getafe, Coslada, Alcorcón o Móstoles crecen para integrar una explosión demográfica incesante.
Las Unidades Vecinales de Absorción (UVA) trataron de dar respuesta a las ingentes bolsas de población que llegaban a Madrid desde la periferia del país. El poblado dirigido de Fuencarral trató de solucionar los núcleos del norte de la ciudad.
Se inició asimismo la creación del Gran Madrid con el Paseo de la Castellana como principal área de proyección urbana en su unión con Chamartín y la plaza de Castilla. Poblados dirigidos en el extrarradio contrastan con zonas residenciales como el Viso o Puerta de Hierro.
En la primera mitad de la década de los años 80 del pasado siglo se produjeron importantes cambios arquitectónicos en la Villa y Corte (que sería capital de la Comunidad Autónoma de Madrid desde 1983).
En los años de la Movida madrileña, se pasa del desarrollismo a recuperar la ciudad existente, se prioriza la rehabilitación del centro histórico sobre el crecimiento hacia fuera, se ordena la ciudad mediante planes especiales barrio a barrio, se sustituye la infravivienda por vivienda pública masiva. Nacen así parques como el de Tierno Galván o el de La Arganzuela, el antiguo Hospital General se rehabilita como Centro de Arte Reina Sofía y, al fin, se consolida el principio de "contenedor cultural" que propugna reutilizar edificios en vez de derribarlos.
Con todo, 1985 sólo marca el término de un período para esta exposición fotográfica. Las obras no han parado desde entonces. Ya se sabe: Madrid no se termina, se reforma.

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