Ánimas benditas: a mitad de camino entre el infierno y el cielo

Fotos: Juan Girón Roger. Tras el Concilio de Trento de 1563, la oración por las ánimas del purgatorio recibió un importante espaldarazo.Se permitió entonces a los sacerdotes católicos difundir la existencia del purgatorio, poblado por las almas de los difuntos que debían purificarse antes de llegar al paraíso. El purgatorio, según esa doctrina, estaba envuelto en llamas y sus moradores sufrían, aunque no eternamente, sino de forma temporal, un plazo que podía reducirse si se rezaba por ellas y se encargaban misas en su recuerdo. Uno de los escritos que tuvieron mayor influencia en la época fue el del tratadista José Boneta y Laplana , publicado en 1689 bajo el prometedor título de " Gritos del purgatorio y medios para acallarlos ". La práctica recomendada consiste en orar por las ánimas del purgatorio, y en contrapartida, pedirles gracias e intercesión ante Dios y los santos. Según la tradición, los estadíos que recorrería el alma que no ha ido al infierno ni tampoco al...